domingo 16 de enero de 2011

Para canonizar a Sor Juana



Gran alegría entre los fieles ha suscitado el anuncio de que Juan Pablo II será canonizado en próximas fechas y en tiempo record para un proceso de canonización- ¿Se le otorgará el Guiness?-. El papa más famoso de todos los tiempos, inspiración de multitudes y, ahora, operador de milagros, se volverá santo este 2011.


Todos nosotros seremos testigos de cómo el expapa empieza a ser venerado en las catedrales y en miles de iglesias que en todo el mundo buscan aprovecharse de su “carisma”. Junto con Juan Pablo II sube a la santificación su proyecto eclesiástico: el odio al socialismo y el trabajo a favor de los grandes capitales y los bancos (del Vaticano), su empeño en pronunciarse a favor de la “familia tradicional” y por tanto rechazar las uniones homosexuales y el aborto, o cualquier intento de planificación familiar. No olvidemos su rechazo al uso del condón, el cese de los obispos teólogos de la liberación en Latinoamérica y el encubrimiento de prácticas poco “ortodoxas” de curas en todo el mundo.

Sorprende, sin embargo, el silencio al respecto de esta canonización por parte de los artistas, escritores, generalmente lejanos de las cuestiones religiosas, tal vez a excepción del budismo como lo ejemplificaron los Beatles. Gran error se ha cometido, sin embargo, al alejarse tan de prisa de los dogmas de fe. Más se habría conseguido, si sabiendo jugar las reglas del juego, tuviéramos ahora un San Ciorán, Santa Concha Urquiza, Santa María Zambrano, San Miguel Hernández, etc.


Por mi parte no renuncio aun al proyecto de canonizar a algunos de los grandes de la literatura, la música, la pintura, etc., quienes con menos artimañas que Juan Pablo II, a veces con más, han inspirado a millones de almas “perdidas”, han hecho cambiar la vida de miles de lectores y continúan iluminando, o tal vez oscureciendo, con una Voz que no puede ser sino la de las musas, diosas vírgenes por antonomasia, el camino de la creación.

Anuncio a todos que pronto comenzaré a recabar información para lograr la santificación de Sor Juana, la mejor escritora y seguramente “la peor mujer” de la época virreinal (para efectos de las morales en turno). No sé a ustedes, pero a mí ya van varias veces que (santa) Sor Juana me hace “el milagrito”.

viernes 3 de septiembre de 2010

martes 27 de abril de 2010

El hombre de las amarras terrestres


El exiliado, ese ser devorado por la historia... una historia cruenta.
Ese desconocido. Ese ser que no tiene lugar en el mundo,
ni geográfico, ni político, ni social, ni ontológico.
María Zambrano


Las ciudades y los pueblos, usando palabras de la filosofa María Zambrano, están sostenidos en secretos, en misterios que no pueden ponerse a la luz por completo porque escapan al inventario de la razón. Son pequeños detalles, casi inadvertidos, que dan profundidad y sentido a las comunidades, a los destinos y a los verdaderos deseos. Amarras que unen con aquél lugar donde se ha nacido, conexiones que no pueden sino recordar a la propia tierra, a aquél elemento del que el hombre se sabe hecho desde el inicio de los tiempos.

Yo nací en la tierra también, en Milpa Alta. Rodeado de bosques y de campos verdes, heredero de secretos y misterios, de aquellas entidades que sólo saben transmitir bien los abuelos y que pasan inadvertidos para los ojos habituados a la vida (semi)rural. Y entre las leyendas de nahuales, seres sobrenaturales, anécdotas revolucionarias y un pasado prehispánico, olvidado, en ocasiones, en otras idealizado, yace la figura y la presencia de un hombre que venido de tierras lejanas se enamoró de las milpas, de las tradiciones rurales, y también— ¿por qué no decirlo?— de los hombre milpaltenses.

¿Quién es este hombre enamorado del lugar donde se quedó a vivir, tal vez sin más razones que las ganas de encontrar aventuras? ¿Quién es este hombre autoexiliado, alejado de la moral en turno, amante de los detalles pequeños y profeta— secreto— de la melancolía? ¿Quién es aquél ser que piensa en su madre, tal vez más que en cualquier otra persona, que se niega a dar muchas explicaciones sobre su oficio, pero que es generoso con aquellos que le rodean? Debe ser un poeta.

El poeta en este caso, quizás muy a su pesar, porque sabía que las palabras jamás logran capturar todo lo que se siente y se vive, lo que se es realmente, tiene un nombre: Abigael Bohórquez.

Somos muchos los que no tuvimos la fortuna de conocer en persona a Abigael: su carácter, su risa, la historia de sus versos, su camino taciturno a través de las letras, sólo llegan a nosotros a través de nuestros padres y tíos que convivieron con él y que lo describen como si fuera un ancestro sagrado, un abuelo con palabras que invitan a otros mundos posibles, no gastados, con lágrimas y risas propias, a pensarse de nuevo con la mirada en el vacío. Porque él era un enviado del desierto, aquél horizonte de su natal Sonora que sin muchas dudas fue su primer maestro.

Para los que hemos crecido en Milpa Alta, alejados de los grandes centros literarios y de cultura, aquello que aún así nos decimos soñadores del camino las letras, de la poesía o del teatro, encontrar un poemario titulado Memoria en la alta milpa, o “Milpa Alta’s Blues”, despierta una sonrisa que abre una vereda, una ensoñación que después se vuelve camino, fuerza que abre un horizonte: el mundo. Que un poeta de la talla de Bohórquez haya encontrado en nuestro rincón del mundo, la inspiración y la vía para la explosión del arte, es la invitación al vuelo, la esperanza de despegar a través del lenguaje poético a aquellas regiones de la vida que no son alcanzables más que por el camino de los versos.

Abigael Bohórquez, por desgracia, no está más en Milpa Alta. La dejo años aun en vida, por razones que nadie debe intentar explicar, porque los poetas no tienen razones. Pero a 15 años de su partida final, nos muestra en su ser, cercano a aquella experiencia del exilio autoproclamado del que se sabe alejado del orden habitual y cotidiano de las cosas, que la poesía es finalmente, usando de nuevo palabras de María Zambrano, el camino de la embriaguez, más no de la embriaguez desmesurada y meramente irracional, es la embriaguez del que está condenado a la lucidez, a decir aquellas verdades que nadie se atrevería a revelar sin poner en riesgo su existencia. Porque la poesía exige renunciar a las costumbres caducas, a los sentidos superfluos y al pasado opresor. Bohórquez es un exiliado que vive en la poesía, aquel portador de palabras de los seres a los que no se le reconoce su ser completo y que incluso desde ahí, y a pesar del frío y del aislamiento germinaran y gritan poemas como si fueran rugidos.

Bohórquez mismo advertía que no era él que hablaba, y que en vez de intentar explicar su poesía, lo que mejor podía hacer como poeta era ignorarse. Porque él era instrumento del hálito universal, de aquella voz que habla convertida en flores, árboles y cuerpo. Abigael Bohórquez es la voz de quien está poseído por palabras revestidas de eternidad que sólo el lenguaje de aquél que no duerme sin ver las estrellas y sin pensar en un cuerpo amado en compañía tiene el derecho de evocar.

Bohórquez estaba condenado a la poesía, sin opción para negarse al nacimiento de sentidos, de mariposas multicolores que exigían les escribiese una biografía, de perros a los que había que llorarles en la muerte, de amores jóvenes que sólo se podían decir en el lenguaje de la carne y en las despedidas que saben a milpa alta gris. Su poesía es poesía de la tierra que no aspira a mundos metafísicas sino a una realidad corpórea, tangible y perfumada de vida como los campos recién sembrados, como el desierto que se guarda celosamente en el recuerdo, como la siesta curativa en el seno de la madre.

En Bohórquez la poesía es hacer puentes, desembarcar, echarse a la tierra para ser cortado como se corta a la leña, es un candil encendido que dice lo que grita La Voz. Es sumergirse en luz que dice las verdaderas más crudas sin coartadas, el trago de vino que atraviesa los sueños. Es la palabra que toma al corazón y a sus designios y les prende fuego, la caída que llena de vértigo, el consuelo que desquicia más y que invita al derrumbe. Por todo eso y más, la poesía de Bohórquez, frente a las buenas costumbres burguesas, frente a las normas fosilizadas, frente a las morales imperiosas y los cánones fijos, nos recuerda siempre que seguimos vivos en toda la complejidad de las palabras, es el poeta que nos hace el amor con su versos, a quien le bastó decir “hágase la alegría”: y se hizo.

Milpa Alta, abril de 2010.

[Leído durante el homenaje a Abigael Bohórquez a 15 años de su muerte. Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México, 21 de abril de 2010.]

jueves 7 de enero de 2010

La representación y la diferencia


Hace poco estaba pensando el problema de la representación. En los últimos tiempos ha sido el tema de la filosofía contemporánea con el llamado «pensamiento de la diferencia». Se ha pretendido impugnar la identidad, es decir, impugnar todo aquello que pretende erigirse como ideal, como imagen dogmática, fundamento clausurado y siempre el mismo. La filosofía contemporánea es completamente deudora de filósofos como Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, por mencionar sólo algunos de los cuales trataremos en este breve escrito. Cabe señalar que éste es muy importante porque ubicó a Nietzsche dentro de la metafísica, a pesar de que el proyecto nietzscheano pretendía expresamente invertir el platonismo y, por tanto, la metafísica en general. En Nietzsche, según Heidegger, no hay superación de la metafísica, es decir, de la representación en general, aunque con él se haya dado la verdadera clausura de la metafísica. El proyecto heideggeriano vendría a ser la filosofía que supera verdaderamente la metafísica, inaugurando el nuevo comienzo que sólo puede surgir efectuando la pregunta fundamental que se pregunta por el ser en tanto que ser, puesto que toda la metafísica (comprendida según la definición aristotélica en el libro IV de la Metáfisica) no había hecho otra cosa que preguntarse por el ente en tanto que ente. Aquí resuena aquello de lo que Heidegger llamó el abandono del ser, el olvido de la diferencia ontológica entre el ser y el ente.

¿Es Heidegger un pensamiento de la diferencia, un pensamiento que impugna y supera la representación? Jacques Derrida llama ingenuo al proyecto heideggeriano de superar la metafísica, pues dicho proyecto al hacer uso de un determinado discurso que se encuentra dentro de la tradición no hace más que pertenecer a la historia de la metafísica. Antes bien de rechazar la interpretación heideggeriana sobre Nietzsche, Derrida la afirma con todos sus dientes añadiendo que el propio Heidegger e incluso él mismo se encuentra dentro de la tradición. ¿Cómo superar la metafísica mediante el mismo discurso metafísico que habla sobre la presencia, el origen, y la conciencia? Una fenomenología hasta este punto es infructuosa para tal empresa, e incluso la del propio Heidegger, pues su fenomenología hermenéutica no se escapa de la tradición de una retención fenomenológica pura y plena (Husserl, maestro de Heidegger). He pensado con aburrida seriedad, que si se pretende superar radicalmente toda tradición, no hace falta comunicar nada, quedarse para siempre callado, en la epojé eterna de lo que no puede decirse porque si se dice sería traicionarse. Pero si la filosofía es expresión, no hay filosofía muda. Luego, mi humor crece al reírme.

No es difícil notar hasta este punto que lo antedicho compete al problema de la identidad, de la representación, y de la diferencia. La filosofía en general es insustraible de la metafísica. Entonces cómo pensar la diferencia, cómo pensar un afuera insustraible de lo que se encuentra dentro, cómo sería posible que un pensamiento se encuentre dentro de otro y a su vez fuera y ajeno a él. Dichas preguntas son propias de Michel Foucault en su libro de Theatrum Philosophicum, donde describe los propósitos de la filosofía deleuzeana. Las respuestas son necesariamente paradójicas: afirmando a la vez dos opuestos, es decir, afirmarlos de manera disyuntiva. Es justo la intención de Deleuze, porque superar el platonismo, es decir, la metafísica, no significa simplemente otorgar más valía a la apariencia o al cuerpo, no se trata de una inversión mecánica. Llevemos entonces al absurdo el platonismo, como dice Foucault, descubriendo la idea platónica incluso ahí en la mugre de las uñas. ¿Cómo entonces oponerse radicalmente a la representación? En todo caso, una oposición parcial en la búsqueda de una conciliación con la diferencia, a sabiendas de no sustraer lo diferente de lo idéntico. Si se quiere llámese a la representación una derivación de la potencia segunda, como lo expresa el propio Deleuze, posterior a toda diferencia. ¿Cómo pensar ahora la inmediatez, la presencia pura, la diferencia plena y radical? ¿Acaso la inmediatez de la conciencia, la espontaneidad del concepto, así como la inmediatez del arte y de la experiencia estética en general, no son parte de una misma tradición que expresan lo mismo? Diremos que sí y, por tanto, la inmediatez no será independiente de la mediación que nos ofrece la representación. Quizás sólo ambas son posibles en la medida en que cada una por su parte determina a la otra. No comparemos ahora la diferencia con la inmediatez, sino con el Acontecimiento, como nos ha enseñado Nietzsche y como lo ha seguido el «pensamiento de la diferencia».

El proyecto del «pensamiento de la diferencia» ha tomado en serio antedichas consideraciones, y en todo caso ha pretendido clausurar el pensamiento binario y lineal, abogando por la complejidad y lo dinámico de las interrelaciones. Edgar Morin y su pensamiento complejo, Jacques Derrida y la conciliación de las teletecnologías con el acontecimiento, Gilles Deleuze y la conciliación de la máquina y el acontecimiento, entre otros. Y la repetición es el tema central, el tercer término que afirma tanto identidad y diferencia de manera disyuntiva; pues no hay repetición de lo idéntico, sino repetición de lo diferente, y todo lo que se repita traerá consigo diferencia. Así, la repetición es representación, esencialmente representación, pero desplazada de su fundamento último comprendido como origen autoritario. Así pues, no hay dualidad entre representación y diferencia, hacia eso se dirige una parte de la filosofía contemporánea, y también hace no mucho una parte de las matemáticas que refieren a la complejidad y ciencia del caos. Nuestra época está confirmando con la interdisciplinariedad la imposible diferencia radical entre disciplinas; los fractales es una clara muestra de una repetición con diferencia, de una iterabilidad con dimensiones siempre diferentes; las ciencias sociales con la noción de los sistemas complejos derivada de las matemáticas.

No interesa la inversión, sino el teatro del absurdo, la representación teatral en general, las máscaras y disfraces, los fantamas y los simulacros. Esta época se está riendo y tiene un humor impresionante, éste es actualmente su temple de ánimo.

Por Marco Antonio Godínez Bustos
Lee más de este autor aquí: Revista de filosofía

lunes 14 de diciembre de 2009

Ecocidio

Proyecto PIFFYL 2009 “Difusión de Bioética hoy en día” FFyL UNAM

Una falsa “ola verde”
En los últimos años la llamada “ola verde” .Dicha campaña ha generado, a su vez, toda una industria y comercio “verde”. Paradójicamente, la “preocupación” por la ecología llegó a los hogares bajo la forma de productos, cuyo uso promete evitar el apocalipsis ambiental: bolsas y detergentes biodegradables, papel reciclado, aerosoles que no dañan la capa de ozono, autos que contaminan menos, gasolina sin plomo. En resumen, productos y más productos. Esto último hace ver que las campañas ecológicas están insertas dentro de la misma dinámica del mercado y de la preocupación por vender, se erigen más bien como campañas anti-ecológicas, preocupadas de fondo por mantener las ventas y no por proponer un cambio real en las costumbres de la gente y en las políticas ambientales.

Nos encontramos frente a un “Ecocidio”, producto histórico y dependiente de las acciones humanas. La pérdida masiva de especies: aves, réptiles, mamíferos e insectos, así como de miles de especies de plantas, es una ruptura, rápida y profunda en el orden ambiental inducida por el hombre. La extinción que vivimos en la actualidad durante los últimos 35 años se ha acelerado a la pérdida de al menos 4 especies al día, solamente en Brasil.

A esto hay que agregar que las selvas y los hábitats de las especies se han reducido a tan sólo el 10% de sus niveles prehumanos, que la mayoría de las áreas naturales están a punto de desaparecer y que cada día aumenta más la contaminación y sobreexplotación de los recursos, el cambio climático, y la distribución de plagas y especies invasoras.

El ser humano a lo largo de su vida en la Tierra ha modificado los ciclos biogeoquímicos, el clima, ha propiciado la erosión generalizada de los suelos, la desertificación extensiva y la dispersión sin control de contaminantes tóxicos y de organismos genéticamente modificados. Esto se conjunta también con una tradición social de prácticas jerárquicas que tuvo origen desde la aparición de la agricultura y que desembocó en una sociedad de clases, el sometimiento de la naturaleza y un régimen que busca lograr siempre la producción de excedentes.

La mayor explotación y ecocidio se ha llevado a cabo después de la Segunda Guerra Mundial, con el surgimiento de grandes empresas transnacionales, protegidas por las políticas neoliberales de los gobiernos, que se han encargado de explotar la Tierra de tal manera que se ha masacrado la biodiversidad y han contaminado al planeta de manera nunca antes vista. Todo eso junto a una política de neocolonialismo, de empobrecimiento de los países para obtener sus recursos naturales y la explotación irrestricta de la fuerza de trabajo.

La gigantesca industria humana y la sobrepoblación demandan cada día más materias primas, y ello ha obligado al pastoreo excesivo, la deforestación y a la sobreexplotación de la tierra y de los recursos pesqueros.

"Hoy también se han extinguido unas 100 especies de animales y vegetales y han desparecido otras 50 000 hectáreas de selvas tropicales; los desiertos han avanzado otras 20 000 hectáreas; la economía mundial ha consumido el equivalente a 22 millones de toneladas de petróleo y, por tanto, durante esas 24 horas habremos liberado a la atmósfera otros 100 millones de toneladas de gases de efecto invernadero…"
[1]


Por causa del hombre, la naturaleza contemporánea es un vestigio de su gloria pasada, asemeja a las ruinas de un castillo medieval de las que sólo podemos imaginarnos su esplendor. “Puede que sea el momento de rebautizar a nuestra especie como Homo aesophagus colossus: animal de esófago gigante capaz de devorar sistemas enteros”.[2] La dinámica actual sólo hace ver en el futuro un colapso inminente, porque el orden de destrucción de nuestros días hará insostenible también la existencia humana.

Frente al escenario anterior, ¿por qué habríamos que preocuparnos? ¿Por qué molestarse en encontrar una explicación y una solución?Porque nuestra especie depende de las otras para su existencia. Algunas especies producen el oxígeno que respiramos, otras producen nuestro alimento y mantienen la fertilidad de nuestro suelo y nos dan materias primas, otras procesan nuestros desechos. “Los humanos no sólo formamos parte de la biodiversidad sino que somos profundamente dependientes de ella”.[3]

Además de beneficiarnos de manera práctica, cada especie es única y tiene derecho a existir por el simple hecho de que añade riqueza y belleza a la vida sobre la Tierra. Es temerario que la gente, los gobiernos y las transnacionales no actúen con firmeza ante el ecocidio ecológico, siendo que la extinción en masa de las especies y la pérdida de los hábitats van, a fin de cuentas, en contra de sus propios intereses.

No basta con comprar productos ecológicos o realizar pequeñas acciones: la gravedad de la situación exige que vivamos de una manera distinta. Debemos resistir la embestida consumista de los medios de comunicación y las transnacionales, hay que mantener una postura crítica ante la industria, así como un consumo consciente y moderado que conlleva la protección de la naturaleza.

Bibliografía
Browimmer,Franz, Ecocidio, Océano, México, 2005.
Fromm Erich, Tener y ser, FCE, México, 1970.
Marcel, Gabriel, Ser y Tener, Ed. Caparros, Madrid, 1996.
Norton Bryan, “Ética ambiental y antropocentrismo débil”

1 Franz Browimmer, Ecocidio
2 Ibid, p.30 / 3 Ibid, p.31

martes 8 de diciembre de 2009

Dios a juicio en el "Caín" de Saramago


Sólo un año después de la publicación de “El viaje del Elefante”, y como resultado un trance intenso de cuatro meses, según su autor, “Caín” la nueva novela de José Saramago llega este año a manos de los lectores y desmiente aquellos rumores de que “El viaje del Elefante” sería su último libro.

El ya octogenario Nobel portugués nos presenta una novela llena de la ironía, el humor y la lucidez que lo caracteriza. No teme describir los actos sexuales ni oculta la voz de los deseos ni de la carne. Tras aquel camino a través de los evangelios que emprendiera en “El evangelio según Jesucristo”, esta vez se adentra, sin miramientos, en diferentes historias del antiguo testamento que entrecruza y somete al juicio de su pluma.

La novela, cuya línea conductora es la historia de Abel y Caín, transcurre en diversos escenarios bíblicos como la historia de Job, el arca de Noé, la expulsión del paraíso de Adán y Eva y la torre de Babel, entre otros. Asimismo, Saramago hace que el protagonista de la narración, Caín, interactúe con distintos personajes venerados en la tradición judeo-cristiana como Abraham y Moisés, e incluso los ángeles y el mismo Dios, a quien el escritor describe primordialmente como un viejo vestido con túnica, portando corona y cetro, y que maneja a su antojo la existencia y el sufrimiento humano.

Esto último despertó la inconformidad del episcopado portugués ante la publicación del libro, que acusó a Saramago de “no entender las enseñanzas bíblicas”. Pero no es sólo a las historias de crueldad divina hacia lo que Saramago embate, también carga hacia diversos modos de vida y de actuación semita a quienes él autor llama “gente mal educada”. Pues Saramago ve en la actuación judía del antiguo testamento una complicidad peligrosa entre el Dios castigador y voluntarioso con el (auto)llamado pueblo elegido.

Esto último puede parecer controversial pues desde el holocausto cualquier enunciación de crítica sobre el pueblo judío roza el tabú y la susceptibilidad de muchos, pero Saramago hace caso omiso de dicha prohibición, mostrando que nada debe ser intocable para la literatura

“¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?” El mismo Saramago esboza una respuesta en sus letras: un Dios insostenible, injustificado, sostén de fanáticos e injustos, creado por el hombre para explicar los propios actos de crueldad, en pocas palabras: un Dios culpable.

En resumen, el estilo encomiable de este escritor Nobel, y una historia que toca las profundidades de la tradición, y exige un replanteamiento de ella, hacen de “Caín” un libro que hay que leer para demoler las estructuras de poder autoritario que nos han marcado por siglos. Pues el fin de su literatura, como el mismo escritor lo ha mencionado, es propiciar el nacimiento de un mundo más justo.

domingo 8 de noviembre de 2009

Sí al matrimonio homosexual



Saludos a todas y todos:

Organizaciones y activistas, trabajando para impulsar la agenda de derechos para el sector LGBT en la Asamblea Legislativa de la ciudad de México, nos hemos organizado para respaldar y promover la reforma del artículo 146 al Código Civil del DF para modificar la definición de matrimonio y garantizar que ese derecho incluya a las parejas del mismo sexo.

Con esta modificación el artículo quedaría redactado así:
Artículo 146.- Matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua.

El avance que hemos logrado en la interlocución legislativa nos permite saber que hay condiciones favorables para que se apruebe esta modificación en la Asamblea Legislativa durante este periodo, impulsada a través del asambleista David Razu (PSD-PRD) y con una alianza de izquierdas. Frente a este escenario, estamos sumando todo el apoyo desde sociedad civil para respaldar esta reforma.

Cabe recalcar que no se trata de que en lo individual se crea o no en el matrimonio como institución o como opción de vida, sino de garantizar que exista el derecho para que cada quien pueda decidir si lo ejerce o no.

Si estas en el ánimo de sumarte a impulsar esta propuesta, te pedimos que nos lo hagas saber enviando un mensaje a derecho.al.matrimonio.df@gmail.com para sumarte, con tu firma, en lo individual y/o como grupo u organización, al apoyo de sociedad civil.

Organizaciones y personas impulsoras(es) hasta el momento:
ACCIONA AC. Fundación Arcoiris, El Clóset de Sor Juana, Grupo Lésbico Universitario de la UNAM (GLU), Equipo México, Frente Universitario Contra la Discriminación de la UNAM, Trodos Círculo de Masculinidad, TVMex, La Otra Colectiva, MARTESANAS Mujeres Artesanas, Colectivo Revista la Guillotina, Albergues de México IAP, Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad AC, Comité de Diversidad Morelos, Trigay, Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud AC, Organización Hacer para Ser, Observatorio Ciudadano de los Derechos de las Mujeres, Academia Mexicana de Derechos Humanos, Humana Nación Trans, Reinas Chulas AC, Agenda LGBT AC, Grupo Opción Bisexual, El Lugar de Roshell, Grupo Guerrilla Gay, Calmecac Alianza Ciudadana AC, Colectivo Binni Laanu AC, Grupo CD4, Revista Queernavaca, SOMOSGAY, Círculo de Familias Diversas, Grupo Divercienci@s de la Facultad de Ciencias UNAM, CIDHAL AC, Grupo Safo, Red Universitaria LGBTH, AJIS AC, Revista MujerxMujer, Modemmujer, Red Feminista de Comunicación Electrónica, Tabasqueños Unidos por la Diversidad y la Salud Sexual AC, Instituto Mexicano de Sexología, Tejiendo Fortalezas AC, Frecuencia Alterna, Voces en Tinta, Producciones y Milagros Agrupación feminista AC, Generando Equidad AC, Proyecto 21, El-La Program para Trans-Latinas, Gendes AC, La Comparsa Arcoiris, Consejo Cultural Cuautla AC, El Rastro Frecuencia Alterna,